Si discuten por todo y no saben parar, el problema no es el tema de la pelea.
Es el nivel desde el que se están hablando. Esta guía te muestra cuál es el tuyo y cómo subir.
Claudia y yo pasamos por una etapa de rencor, de rabia y de ganas de cobrarnos lo que el otro nos había hecho. Discutíamos y no sabíamos parar.
Hoy podemos tener conversaciones incómodas y profundas sin quedar heridos. No es que seamos monjes. Es que cada uno aprendió a mirarse desde otro lugar. El mapa que usamos para hacerlo es el que te comparto aquí.
Adentro vas a encontrar: